hablé silencio
y una cadena gris
en la penumbra te sentí
y desee tu cuerpo de palabras
tus manos de mi cara a mis hombros
acariciaban mis mundos
tu sudor me supo a miel
a tiempo, a eternidad de voces
mi pelo enredaste con tus dedos
mientras el amor sobrevolaba nuestros cuerpos
tu espalda mía fue
la tierra, camas, puerta y ciudad
cálido tu aliento, fue alimento
estremecida, por ti.
me demolieron tus conjuros y el rumor de tu cuerpo
lo que decías, fue brujería
las cosas que me dijiste
eran cosas indecibles...
constelaciones de sombras
equilibrio en llamas
murmullos y roces de locura
montañas y un lago
tu boca, divina fuente
donde me sumerjo para calmar mi sed.
Enero 2009.