Hermosa,
eres grito, emanación de vida o agonía:
fuego consumiéndome.
Acércate,
tus dientes me complacen,
me expanden la conciencia
y sólo sé que mis dedos, piel y labios
son un bosque ardiendo en ti.
¿Sabes lo que provocas a mi alma?
Son tus sutiles mordidas,
como letras violáceas en mi cuerpo,
las que provocan tempestades
que consuman mis deseos.
Quiróptera,
dime el nombre,
el verbo o el adjetivo incendiario,
antes de que amanezca.
Dime rápido si este acto de amor
tiene pies y alas,
y si nuestra fusión es un ángel rabioso
templando la construcción astral
de un imperio.
Este poema me deja petrificada y a la vez vibrante. Ah! nombres, verbos, adjetivos que van, que vienen, bailan en mi órbita. Hemos visto al ángel.
ResponderEliminaramor y piel, excelente conjugacion para este bello poema.
ResponderEliminarbesos!
Gracias Literara roja, a nombre de quién lo compuso.
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