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martes, 9 de junio de 2009

Oftalmología

Emergemos hipersensibles al día
como tratamiento de enfermedades.

El río anuda su lamento obstinado
en el crepúsculo de nuestras anatomías.

Sobre mi corazón diagnostican dolencias;
me han hecho pruebas donde lluevo cálidas corolas.

Oh! luna de mi hipermetropía, mi feroz cueva de reposos,
en ti se acumulan mis guerras y vuelos,
y la graduación de mis ojos, de mis alas y mi canto.

Hermosa, a la hora del beso explora
mi amor enfermo de glaucoma,
a la hora en que arda mi quirúrgico dolor,
anestésiame con deseos y palabras farmacológicas.

Mi alma incendiada, llagada y revoloteante,
me ciñe al dolor óptico de tu transparencia.

Haz retroceder la muralla, la catarata
y ve lejos, ve lejos, más allá del deseo y del acto.

Ah! mujer, deseo terrible, ebrio y ávido de gafas,
te evoco en mi canto como un lente de contacto.

Oh! nuestros besados ojos,
oh! nuestros hambrientos ojos,
oh! nuestras miradas trenzadas
en la órbita en que nos miopiamos.

Dosis de luna, mi tratamiento leve
ese es mi destino, en él viaja mi anhelo,
y en él cae mi mirada.

Llegaste, llameaste
y floreciste en mis cantos,
rompiste mi soledad.

1 comentario:

  1. Laprimeravezqueleíestepoema
    fuéelochodelmesochodelañodosmilocho.

    Yentoncespenséqueenloquevadenuestraera
    nuncaselehabíaescrito
    nadaigualadisciplinaalguna.

    Esodeconjuntartérminostécnicoscon
    esospaisajesyesosanhelosypasionesparaunamujer.

    ¡Esdefinitivamenteúnico!

    Noquedaentonces
    másqueagradeceryestremecerse.


    ...

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